El tamaño no importa

El tamaño no importa. Sandra se ponía enferma cada vez leía esta frase en la web o en la tele, o en algún otro lugar. La sexualidad es un tema muy íntimo de cada persona, y de igual manera que había hombres con una fijación total acerca de los pechos femeninos, Sandra se sentía atraída por los penes grandes, ella era así.

Si hacía un flashback a sus relaciones,(este duraba poco, la verdad), no había conseguido cumplir su fantasía, y los hombres con los que se había relacionado tenían un tamaño normalito, salvo aquel chico que conoció en Huelva cuando fue a pasar unos días con su amiga Manuela. Este estaba mejor dotado, pero desgraciadamente el encuentro duro muy poco y enseguida se fue, sin llegar a meterla entera.

Desde que la habían hecho directora de proyectos vivía prácticamente para trabajar, y si salía algún sábado era para ir al cine o a cenar con alguna amiga.

En sus pocos momentos inspirados en la ducha se introducía varios dedos a la vez intentando expandir su vagina e imaginar, imaginar tantas cosas..

De vez en cuando curioseaba en las tiendas eróticas online, y un día buscando en la gama de dildos encontró un objeto del que se enamoró al instante. Era un consolador de 25 cms de largo y cinco de ancho de diámetro, además era de color negro lo cual le ponía mucho más, y reproducía a la perfección una verga, con las venas, los testículos y demás. Su precio era un poco alto, pero precisamente el dinero no era su problema en estos días, sino la falta de tiempo para poder buscar un tipo que tuviera un aparato así.

Lo encargó y a los dos días ya lo tenía en la portería. El embalaje era muy discreto así que no se preocupó de lo que pudiera pensar Sebastián el conserje.

Se preparó para ese momento tan esperado. Durante la comida le echó a la coca cola unas gotas de guaraná,  que compró una vez en un tapersex, por aumentar la tensión, aunque ya estaba con la líbido por los aires desde que había abierto el paquete y había estado tocando el consolador, era tan real.

Se quitó las braguitas y le echó una buena dosis de lubricante. Empezó a rozar con la cabeza su clítoris y empezó a pensar en electricista que pasaba de vez en cuando por el bloque, estaba tan bueno!

Se decidió a pegarle el primer empujón al dildo. Sintió como se iba abriendo su mojada vulva, y recibía al nuevo invitado con mucha avidez. Estuvo jugueteando con el chisme, y no tenía introducido ni la tercera parte cuando tuvo su primer orgasmo, estalló de placer.

Este no hizo más que encenderla del todo, y con mucha fuerza clavó la ventosa del dildo en la baldosa del suelo y se puso encima de él, esta vez iba a probarlo del todo.

El consolador estaba fabricado con un material de gran calidad y mantenía una firmeza y flexibilidad exquisita, así que empezó a cabalgar sobre él. El gimnasio hizo su efecto y tenía fuerzas para mantener la posición a horcajadas, el placer fue máximo al introducirse toda la verga. Se sentía totalmente llena, y al minuto de entrar y salir de semejante falo tuvo el mejor orgasmo de toda su vida.

Anuncios